“En el mundo del caballo se empieza al revés. Te subes al caballo sin saber realmente qué es, más allá de un animal enorme que come forraje y te hace disfrutar una barbaridad”.
“Tener un caballo no es solo montar”. Y aunque esta frase suene a cliché y estés harta de escucharla, te puedo asegurar que sigue siendo muy necesario recordarla (demasiado), porque sentarte encima de este animal, sentirlo moverse entre tus piernas y entenderos sin miraros, es solo el principio de todo lo que está por venir: El emocionante e imponente mundo del caballo.
La gran mayoría comienza conociendo al caballo desde arriba en vez de desde el suelo. Puede que este ímpetu por montar a caballo tomara forma por ver películas como Spirit: el corcel indomable o Flicka; puede que por gritar ¡mira, caballos! a través de la ventanilla del coche, o por haber montado aquella vez en poni en una fiesta o casa de un amigo. Sea como fuere, seguramente tus padres te apuntaron a una hípica después de tanta insistencia, únicamente para que les dejaras en paz. Bienvenida, acaba de cambiar tu vida para siempre, diría tu profesor de escuela en tu primera clase. Spoiler: tenía razón.
Sin previo aviso, los días empezaron a girar en torno a “ir a montar”. Esperabas el viernes o el fin de semana con ansia para ir a la hípica, pues lo que más echabas de menos era montar. Vas creciendo, y la recompensa por superar la asignatura que llevaba tiempo atravesada es ir a pasar el día entre caballos e impregnarte de su olor hasta las trancas. Sin embargo, siempre rondaba la idea en la cabeza de “quiero ir a montar”, “quiero ir a entrenar”, “he de ir a sacar al caballo para moverlo y montarlo”. Montar a caballo no es cuidar del caballo, he ahí la cuestión. Por otro lado, es lo que siempre nos han enseñado y he de confesarte que, hay mucho más allá que solo montar e igual de emocionante.
¿Recuerdas la frase del principio donde mencionaba que esto solo era el principio? Si reflexionamos, en el mundo del caballo se empieza al revés. Te subes al caballo sin saber realmente qué es, más allá de un animal enorme que come forraje y te hace disfrutar una barbaridad.
Entonces, ¿qué es un caballo? ¿Qué implica cuidar un caballo? Montar y cuidar van de la mano y no deberían separarse si tu objetivo es proporcionar calidad de vida a tu compañero equino. Cuidarlo significa entender sus necesidades como especie e individuo, formarse sobre su correcta alimentación, comprender su naturaleza social, preocuparte por su salud, interpretar sus expresiones corporales y faciales, aprender sobre biomecánica, investigar sobre cómo mejorar y gestionar su paddock/cuadra, y un sin fin de ejemplos más. Además, si has de encargarte de su manutención y cuidado de forma personal, debes dedicarle tiempo, esfuerzo y un desembolso económico importante.
Está claro que cuidar de un caballo no es tarea sencilla, y aún así, dan igual los madrugones, el barro, el frío o el cansancio, ya que tener la suerte de cuidar de un caballo lo vale todo.
Es así como, haber comenzado por el final, montando a caballo, puede que no fuera tan erróneo como este artículo parecía exponer en un principio, sino todo lo contrario, montar a caballo tuvo el papel fundamental de prepararnos la base sólida en la que centrarnos en el futuro. Creó una estructura de pasión y dopamina que el mundo del caballo aporta, y montarlo, es de las mejores maneras de conseguirlo y de las mejores sensaciones que existen.
En conclusión, montar no es el objetivo final, es el principio, el 1%, la yesca para encender la lumbre del asombroso, duro y gratificante mundo del caballo, porque es duro cuidarlo de verdad, interesarte de verdad y aún así, no lo cambiaríamos por nada.
Si estás interesado en conocer cómo es un caballo, su naturaleza y cómo comprenderlo mejor, en los siguientes artículos descubrirás cómo.
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