"Este es el momento de enfrentarse a la realidad, de dejar de soñar, el momento de empezar a caminar y no saber cómo ¿Habrá que aprender a gatear primero?"
Últimamente se ha popularizado la idea de que para tener éxito en la vida hay que dedicarse a lo que a uno le apasiona, sino tu vida será un desperdicio… como si la profesión fuese lo único por lo que vivimos…
Se ha popularizado el tirarse a la piscina, el luchar por tus sueños pase lo que pase, porque el mayor fracaso está en quedarse parado, en que el elefante no rompa sus cadenas, en que otros te paguen para que construyas sus sueños, no los tuyos. Entre nosotros, los jóvenes, se ha popularizado mucho Mr. Woderful y poco tocar de pies al suelo… Mucho de soñar tan alto que no podemos ni dar el primer paso porque no será “perfecto”… Mucho de creernos que existen vidas perfectas porque así lo parece en redes, mucho de compararse y poco de mirar lo que tienes y disfrutar con ello.
“Los caballos son mi pasión y quiero que sean mi día a día, lo he tenido siempre claro, es mi sueño. Me da igual las horas que tenga que echar, son mi vida, mi motivación. Pero… ¿Cómo lo consigo en un mundo tan caro y elitista, yo que no soy nadie?
Todo el mundo dice que dedicarse a los caballos es muy complicado, muy sacrificado… que no te ganas bien la vida, pagan poco y hay muchos gastos… Ahora que lo pienso bien, es cierto… cuando daba clases casi no me daba ni para pagarme la gasolina… dicen que no tiene futuro y yo, la verdad, tampoco lo veo claro. En realidad… es mejor tener una carrera con futuro, nunca está de más tener un plan B… Además, así adquiero conocimientos y “reputación” que igual me puede servir, en un futuro… En un futuro… para los caballos.”
Todo para y por los caballos, siempre. Sí amigo, amiga, sí. Ahí hemos estado todos. Hemos pasado y seguimos pasando por estos pensamientos e inquietudes. Ese runrún no se nos va de la cabeza por mucho que aparentemente no escojamos el camino de jinete profesional porque igual ese no es nuestro camino o no hemos tenido el mismo contexto u oportunidades que otros han tenido. Pero, no por ello debemos quedarnos apartados del sector ecuestre.
No estamos solos, el sector ecuestre en España necesita una actualización, la formación profesional ecuestre en España necesita un cambio, entre todos nos vamos a apoyar y dar voz a la potencialidad que tenemos los jóvenes, que se den cuenta que las nuevas generaciones vienen pisando fuerte y podemos aportar mucho al mundo del caballo. Compartir experiencias, vivencias, facilitarnos el camino, darnos orientación, ayudarnos, colaborar… Esto es J4E. Esto es lo que necesitamos en un mundo a veces tan solitario y frío, donde parece que todos compiten entre todos y no hay corazón.
¡A por ello, jóvenes profesionales del mundo del caballo, jóvenes a favor de los caballos, que vivimos por y para el caballo, no nos quedemos callados y aportemos nuestro granito de arena!
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Comentarios
Este artículo me llega muy adentro, y no solo porque en iPoney llevemos años trabajando para democratizar el acceso al mundo del caballo, sino porque yo mismo he vivido ese runrún del que hablas: la pasión tirando de un lado, la realidad económica del sector empujando del otro.
Lo que describes como el “efecto Mr. Wonderful” es real y tiene consecuencias: paraliza. La romantización del sacrificio total lleva a muchos jóvenes con talento a abandonar antes de empezar, porque el modelo “todo o nada” no encaja con sus circunstancias. Y perdemos exactamente a quienes más necesitamos.
Desde iPoney hemos visto que el sector ecuestre en España tiene un déficit enorme de perfiles digitales, de gestión y de comunicación: gente que conozca el caballo por dentro y que a la vez pueda construir un negocio sostenible. Una carrera “con futuro” y los caballos no son mutuamente excluyentes: son, cada vez más, complementarios.
El plan B que describes no tiene por qué ser una traición a la pasión. Puede ser el trampolín. Lo que J4E está construyendo, esa red de apoyo, orientación y voz colectiva, es exactamente lo que el ecosistema ecuestre lleva décadas necesitando. Porque el problema no son los jóvenes apasionados: el problema es que han estado solos.