Al final, tu filosofía de vida se nota en el campo. Cosas tan simples como el buen humor, sonreír o acordarte de respirar son herramientas reales de trabajo. Esto va de mantener el equilibrio emocional y a mandar bien lejos la frustración o la rabia cuando algo no sale a la primera.
~ Alba Gonzalez Jimenez.
Al entrar en el campo de los caballos, para conectar de verdad, lo primero que toca es revisar nuestros pensamientos y emociones.
Aunque ya se esta avanzando en conocimientos sobre esto, todavía se puede ver esa imagen típica de: un caballo dando vueltas en círculos, sudando y respirando fatal, mientras alguien en el centro del círculo le perseguía con una actitud imponente. Y de repente... esa persona cambiaba el chip, se quedaba en calma, dejaba la tralla y esperaba que el caballo estuviera tranquilo a su lado (tirando de la cuerda). Ese contraste es lo que yo llamo
incoherencia, y creedme, es el mayor muro que puedes poner entre tú y un caballo.
Tu estado de ánimo es tu primera herramienta.
En este mundo, tu "vibe" lo es todo. No es un detalle cursi; es una cuestión de seguridad.
Si entras en el espacio de un caballo con tensión o mal humor, la tasa de riesgo sube por las nubes. Los caballos son expertos en leer tu energía: la forma en que entras en su espacio determina cómo se van a comportar ellos. Si vas con prisas, ellos lo pillan hasta casi antes que tú. Por eso, gestionar y conocer lo que sientes por dentro es la mejor medida de seguridad que existe.
Coherencia > Fuerza
Una de las claves aquí es la coherencia. Si lo que sientes por dentro no encaja con lo que pides por fuera, el caballo se confunde y ahí es cuando vienen los problemas. Un manejo saludable y seguro no va de quién manda más o de quien dirige, sino de:
- Saber leer los puntos de tensión física (los suyos y los tuyos).
- Gestionar tus emociones antes de dar el siguiente paso hacia ellos.
Si te basas en la comunicación real y no en la imposición, todo fluye para ambos. Es así de simple y así de difícil a la vez, ya que la experiencia y el conocimiento también juegan un papel importante, muy importante. Desde qué perspectiva recibes los conocimientos es algo a tener en cuenta, ya que cada persona a la que la llamamos profesional o, como a mi me gusta, guía en las diferentes áreas, creo que tiene que encajar con la forma en que a ti te gusta o te sientes más cómodo entre caballos.
Respira y sonríe (en serio)
Al final, tu filosofía de vida se nota en el campo. Cosas tan simples como el buen humor, sonreír o acordarte de respirar son herramientas reales de trabajo. Esto va de mantener el equilibrio emocional y a mandar bien lejos la frustración o la rabia cuando algo no sale a la primera.
Cuando aprendes a gestionar tu mundo interior, el caballo deja de ser un "sujeto a dominar" y se convierte en un compañero que refleja la calma que tú le das. Al final, si quieres cambiar lo que pasa fuera, primero tienes que trabajar en lo que pasa dentro. No parece tan difícil cuando hacemos un trabajo personal en nuestro dia a dia y somos sinceros con lo que sentimos y en cómo lo sentimos, tanto mental como físicamente.
Cuanto más nos respetemos a nosotros mismos, más podremos respetar los tiempos de los otros.
Escrito por: Alba Gonzalez Jimenez.
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